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Editorial

Cuidado con las zoonosis,

Dr. Abelardo Martínez, D.V.M., Ph. D.

        Todas las personas que trabajamos en granjas lecheras estamos expuestas a enfermedades transmisibles por el ganado, y aunque casi todos creemos que nunca nos ocurrirá eso, tarde o temprano estaremos expuestos a los microbios patógenos que causan esas enfermedades (llamadas zoonosis), tal vez no nos veamos expuestos a todos los agentes infecciosos causantes de zoonosis, pero eventualmente nos veremos expuestos por lo menos a uno o varios de ellos. Los microrganismos más comunes causantes de zoonosis en las granjas lecheras son Brucella abortus, Mycobacterium tuberculosis var. bovis, Salmonella spp. y Cryptosporidium parvum, aunque también hay otros menos frecuentes, como Escherichia coli O157:H7, Listeria monocytogenes y Coxiella burnetti.

        La mayoría de las personas que trabajan en un hato infectado con uno de estos microbios desarrollan inmunidad contra algunos de ellos, por lo que jamás muestran síntomas clínicos evidentes. Pero otros individuos no tienen tal suerte, las personas que están ingiriendo medicamentos antiinflamatorios esteroides, las mujeres embarazadas, las personas con sistema inmune comprometido y los niños de menos de cinco años o los adultos con más de 60 años, son especialmente susceptibles a estas enfermedades. Varias de estas infecciones son de difícil diagnóstico o el tratamiento se ve complicado por otros factores.

        Por ejemplo, en el caso de infecciones bacterianas, algunas veces el tratamiento es difícil porque las cepas presentes en la granja pueden ser resistentes a muchos antibióticos de uso muy común tanto en medicina veterinaria como en medicina humana; de tal manera que infecciones que debieran ser de curso leve, como las causadas por Salmonella typhimurium, S. newport, S. dublin, S. heidelberg y otros serotipos del género Salmonella, pueden ser resistentes al tratamiento.

        Todas estas enfermedades son sumamente peligrosas, por lo que deben extremarse las medidas de higiene cuando se manejan animales. No hay que ser negligentes en el uso de guantes desechables y lavarse las manos después de haber entrado en contacto con animales o material biológico posiblemente contaminado. Otra precaución indispensable es usar ropa y botas especiales para entrar a la granja y, por supuesto, no deben ser sacadas de las instalaciones. En ciertos casos también es importante, especialmente en el caso de visitantes, el uso de lentes protectores (googles) y en algunos casos se deben usar cubrebocas.

        Asegúrese que todos sus empleados estén enterados de las medidas de seguridad contra estos padecimientos, reúnalos para explicarles la necesidad de esas medidas y el por qué de las precauciones. Prepare afiches (“posters”) y colóquelos en un lugar visible a la entrada de la granja para cerciorarse que todos los visitantes y empleados adopten por lo menos las medidas mínimas para impedir contagios.

        Siempre me han impresionado las estrictas medidas de bioseguridad que imponen en las granjas industriales de cerdos y de aves. En la industria lechera ha llegado el momento de empezar a adoptar medidas similares.