EDITORIAL


Estamos ante un cambio de época


  

Para los que alcanzamos la mayoría de edad en la última década del siglo pasado, el mundo ha dado un giro de 180 grados. Los sociólogos expertos afirman que no se trata de una época de cambios, sino de un cambio de época, semejante al que se presentó en otros momentos de la historia, como por ejemplo la revolución industrial. Pero ¿cómo ha afectado este cambio de época a la Industria Lechera?
  En su columna para Hoard’s Dairyman, Charles Gardner, veterinario experto en administración empresarial, enumera seis cambios que han alterado la producción de leche. A continuación, presento una síntesis de ellos.
  El primero controlar el inventario de reemplazos. ¿Quién se iba a imaginar que tendría que preocuparse por tener demasiadas vaquillas? Sin embargo, con el uso del semen sexado, muchos establos se encuentran con esta realidad. Hoy día es necesario hacer un balance entre la tasa de desechos y la edad al primer parto.
  El segundo, los trabajadores. Se requiere personal motivado y entrenado. La automatización de los procesos requiere conocimientos y habilidades por parte del trabajador que antes no eran necesarios.
  El tercero, forrajes funcionales. Gardner dice que “uno de los cambios más grandes que he visto durante mis 45 años en la industria es la mejora en la digestibilidad del forraje”. Hoy día se puede obtener alta producción a partir de dietas altas en forraje, si se realizan los análisis adecuados.
  El cuarto, la atención a los componentes. Los productores del siglo XXI tienen que poner cada vez más atención a los kilogramos de grasa y proteína, y no tanto al volumen de producción, si quieren obtener beneficios.
  El quinto, los consumidores. Para muchos, un verdadero dolor de cabeza. Pero no es posible mirar para otro lado y hacer como que no pasa nada. Hay que contrarrestar la información falsa, diseminada por varias organizaciones, con hechos reales. Algunos establos realizan recorridos virtuales para informar al consumidor y, al mismo tiempo, mantener la bioseguridad. De esa forma, permiten que se conozca el verdadero proceso de la producción de leche y la forma en que se cuida a las vacas.
  El sexto, varias empresas. Los primero es darse cuenta de que dentro del establo se tienen varias empresas. A continuación, ir definiendo las prioridades de acuerdo al balance financiero del establo. La pregunta que debe hacerse entonces el productor es ¿dónde le conviene más invertir su potencial? Puede convertirse en criador de reemplazos, puede dedicarse a producir ganado de razas puras de alta calidad, enfocándose a la venta de genética (semen, embriones y/o pie de cría), o puede hacer cruzamientos con otras razas que le permitan una mayor rentabilidad.
  No perdamos de vista que los cambios continuarán. Se requiere de nosotros un esfuerzo continuo por mantenerse actualizado. Pero no se desanime, si usted está leyendo Hoard’s Dairyman en español ya va por buen camino.


por Sheila Martínez, D.V.M.



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