HOARD'S DAIRYMAN
SUSCRÍBETE A LA REVISTA
SUSCRÍBETE AL BOLETÍN

EDITORIAL

La burbuja de la leche orgánica está a punto de explotar,
por Dr. Abelardo Martínez, D.V.M., Ph.D.

  Durante años, la leche llamada “orgánica” (en su producción no se utilizan productos químicos ni fertilizantes) ha sido un nicho para los productores de leche que, apremiados por las limitaciones económicas que impone el precio de la leche convencional, pueden vender su producto, como mínimo, al doble de lo que se paga normalmente.
  Sin embargo, de acuerdo con datos recientes de los mercados de Europa y Estados Unidos, ese nicho está en peligro y, curiosamente, el enemigo principal de la leche orgánica no son los productores de leche convencional, ni los veganos, ni otros activistas. Paradójicamente, los principales enemigos de la leche orgánica están siendo los mismos productores de leche orgánica, pues está apareciendo una sobreoferta que está inundando los anaqueles de los supermercados.
  Aunque el proceso de transición para convertirse de productor de leche orgánica es largo, costoso y complicado, el cambio ha resultado atractivo para muchos ganaderos. El proceso para convertirse en un productor certificado de leche orgánica en Estados Unidos toma tres años.
  La operación honesta de un establo productor de leche orgánica es difícil. Para empezar, la compra y producción de insumos es mucho más costosa. Por ejemplo, el grano orgánico cuesta en el mercado más del doble del grano producido convencionalmente. La producción de forraje también tiene muchas limitaciones y las existencias en el mercado local pueden ser limitadas en ciertas épocas del año. Además de eso, los sistemas de producción requieren mucha supervisión para evitar al máximo las enfermedades en el ganado.
  No obstante, hasta hace poco, la mayoría de los productores de leche convencional se mostraban satisfechos con la excelente viabilidad de sus operaciones lecheras y no tenían ninguna duda en mostrar sus retornos económicos a otros productores. Esto atrajo, sobre todo en la última década, a cientos de nuevos productores que decidieron optar por la transición de leche orgánica a leche convencional.
  Pero las leyes económicas de la oferta y la demanda son implacables. Aún en las economías más poderosas del mundo, el poder adquisitivo del grueso de la población hace imposible, para la mayoría de las personas, adquirir un producto que cuesta el doble y que tiene un valor nutritivo igual (o en ocasiones incluso inferior al de la leche convencional).
  Estamos empezando a ver algo parecido al fenómeno del dinero virtual (los bitcoins), que formó una gran burbuja, hasta que empezó a derrumbarse. Siempre he sido de la opinión de que la leche orgánica significa una competencia desleal contra la leche convencional. Se ha demostrado en numerosas investigaciones científicas que la leche orgánica no tiene ninguna ventaja nutritiva, o de salud, sobre la leche convencional, sólo es más cara.
  La industria lechera ya tiene suficientes enemigos deshonestos en las leches vegetales y bebidas reconstituidas con leche descremada en polvo.

VISITE NUESTRAS SECCIONES