BOLETIN


Partículas para “Ricitos de oro”

por Rick Grant. Instituto de Investigación Agrícola William H. Miner


El equilibrio perfecto. Ni muy grande, ni muy pequeña… ¿cuál es el tamaño de partícula correcto para una vaca lechera en producción? Las investigaciones de los últimos años han demostrado cuál es la medida óptima para permitir que la vaca consuma sus necesidades diarias de materia seca en un periodo de 3 a 5 horas. La alimentación eficiente le permite echarse por un tiempo prolongado, de 11 a 14 horas diarias. Si está cómoda y la longitud de picado es correcta, entonces completará por lo menos el 80% de su rumia diaria mientras está echada, lo que llamamos rumia recumbente. Recientemente, he escrito mucho sobre este tema porque creo que es fundamental para el bienestar, salud y productividad de la vaca. Las vacas que alcanzan el equilibrio entre el tiempo para comer y la rumia recumbente, tienen un rumen más saludable, consumen mayor cantidad de materia seca y producen una mayor cantidad de grasa y proteína en su leche.

¿Cuál es la longitud de picado óptima?

Aprendemos mucho al examinar el bolo que la vaca traga durante el consumo de la ración. En los ensilados comúnmente utilizados e incluso en forrajes secos, el tamaño de partícula del bolo ingerido es muy similar al de las partículas que quedan retenidas en la malla de 8 mm de la Caja Separadora de Partículas de la Universidad Estatal de Pensilvania (es decir, en la segunda malla). Por esa razón, debemos intentar que entre el 50% y 60% de las partículas de la ración queden retenidas en la malla de 8 mm.

Las partículas largas que quedan en la malla o bandeja superior, son las más propensas a ser seleccionadas, además, requieren más tiempo para ser consumidas, por lo que deben minimizarse a no más del 3% al 5%. Las investigaciones, realizadas con dietas a base de ensilado de maíz, nos indican que las partículas retenidas en la malla de 8 mm incrementan el tiempo de masticado, la grasa en leche y la leche corregida a energía (LCE). Estas partículas, de tamaño similar a las que la vaca produce al masticar y tragar, estimulan más el masticado, en comparación con las partículas retenidas en la malla superior (que, además, serán fácilmente seleccionadas).

Crear el escenario “Ricitos de Oro” para las vacas lecheras incluye:

1. Asegurar un manejo óptimo de la alimentación.
2. Seleccionar una longitud de picado del forraje que resulte en 3% a 5% de partículas en la malla superior, más de 50% en la segunda malla (8 mm)
3. 10% a 20% en la malla de 4 mm, o tercera malla.

Un paso final e importante es observar la longitud real de las partículas de forraje en la malla superior. Estas partículas pueden ser seleccionadas y no deben medir más de 2.5 a 5 cm. Investigadores de Wisconsin recomiendan una longitud máxima de 7.5 cm, ya que los datos sugieren que las vacas pueden seleccionar eficazmente partículas más largas que la mitad del ancho de su morro.

¿Qué ajustes de la picadora permiten obtener la distribución y longitud deseadas de las partículas del forraje? Y, de manera importante, ¿cómo deben ajustarse estos parámetros conforme cambia la madurez de la fibra, su fragilidad y la humedad del forraje a lo largo del ciclo de cosecha? Afortunadamente, últimamente se ha aprendido mucho sobre este tema. No tengo espacio para dar más detalles en este artículo, pero las recomendaciones actuales se encuentran en las memorias más recientes de la Conferencia sobre nutrición de Cornell 2025 en mi presentación en inglés: “Precision Chewing Management: A Dynamic Approach to Forage Particle Size”

https://cals.cornell.edu

Estas recomendaciones seguirán evolucionando conforme aprendamos más y cambien los equipos para cosechar y suministrar el alimento, pero nuestro objetivo debe ser acomodar el comportamiento natural de masticado mediante el tamaño de partícula de la ración y el manejo del hato ¡siempre desde la perspectiva de la vaca!

De aquí en adelante, el mejor paradigma para optimizar el tamaño de partícula en vacas lecheras en producción debe reflejar su comportamiento natural de masticación: ni demasiado grande (lo que conduce a la selección y a tiempos excesivos de consumo) ni demasiado pequeño (lo que provoca disfunción ruminal y una eficiencia alimenticia deficiente).

Para saber más sobre la rumia ¡no te pierdas el artículo de Rick Grant en nuestro número de febrero 2026!

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