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Beneficios de los inoculantes: Del silo al comedero

por Sarah Morrison. Instituto de Investigación Agrícola WH Miner


La dieta de una vaca está constituida en gran parte por ensilado. Frecuentemente, se utilizan inoculantes en el silo para favorecer la conservación del alimento, así como minimizar las pérdidas y el deterioro. Sin embargo, ¿existe algún beneficio después de que el alimento sale del silo y se incorpora a la dieta? En el Instituto Miner nos pareció importante responder esa pregunta.

No todos los inoculantes son iguales. Los inoculantes para ensilado que contienen bacterias ácido lácticas (BAL) se utilizan para mejorar la fermentación del ensilado y su calidad después de la exposición al oxígeno (una vez que se abre el silo y comienza a ofrecerse a las vacas). Algunas de estas bacterias son homofermentativas, producen ácido láctico para ayudar a reducir el pH y disminuir las pérdidas de materia seca durante la fermentación inicial. Por otro lado, las BAL heterofermentativas suelen producir ácido láctico y otros ácidos que ayudan a minimizar la proliferación de levaduras y hongos durante el recorte de la cara del silo y el suministro en el comedero. Los inoculantes para ensilado que contienen cepas tanto homofermentativas como heterofermentativas podrían contribuir tanto a la conservación como a mantener la calidad del ensilado durante el suministro.

En colaboración con Lallemand Animal Nutrition, se evaluó un inoculante para ensilado de múltiples cepas (P. pentosaceus, L. buchneri y L. hilgardii a una tasa de 3 × 10¹¹ unidades formadoras de colonias por tonelada) en un ensilado de alfalfa y pasto ofrecido a vacas lecheras en producción, en comparación con un ensilado control sin inoculante. Las dietas contenían 62% de forraje. Aproximadamente dos terceras partes del forraje correspondían al ensilado de alfalfa y pasto, y una tercera parte correspondía a ensilado de maíz convencional. En general, la composición nutricional del forraje fue similar (34.5% de materia seca, 17.1% de proteína cruda, 50.8% de fibra detergente neutro y 68.7% de digestibilidad de la fibra detergente neutro). Los perfiles de fermentación fueron consistentes con el uso del inoculante. El ensilado control presentó, en promedio, 6.3% de ácido láctico, 3.3% de ácido acético, 0.3% de ácido propiónico y 0% de ácido butírico total, mientras que el ensilado inoculado presentó 7.3% de ácido láctico, 2.7% de ácido acético, 0.1% de ácido propiónico y 0% de ácido butírico.

En el silo se observaron algunos resultados interesantes como cuentas más bajas de levaduras y una mejor estabilidad aeróbica del ensilado de alfalfa y pasto inoculado, en comparación con el control. También se registró la cantidad de alimento utilizable y el deterioro en cada uno de los silos. En ambos tratamientos, el deterioro fue bajo, y calculamos que representó 5.34% y 4.36% del material extraído del silo para el ensilado control y el ensilado de alfalfa y pasto inoculado, respectivamente.

Cabe mencionar que las vacas consumieron más alimento de las dietas que contenían el ensilado de alfalfa y pasto inoculado (27.4 kg frente a 26.8 kg de consumo de materia seca) y produjeron más leche corregida a energía (49.5 kg frente a 47.5 kg) en comparación a las vacas alimentadas con la dieta control. Aunque la eficiencia alimenticia no fue diferente entre los dos ensilados, la cantidad de leche corregida a energía por unidad de alimento ensilado mejoró cuando el inoculante se incorporó al manejo del ensilado.


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