

En Estados Unidos, los ingresos de los establos lecheros continúan transformándose debido a la fuerte demanda de carne de res y al histórico repunte de los precios del ganado de engorda. Hace apenas cinco años, la venta de becerros y de vacas de desecho representaba aproximadamente el 5% de los ingresos totales de un establo lechero. Para 2025, en algunos establos, esa proporción alcanzó el 20%, debido principalmente a la venta de becerros cruzados carne sobre leche, seguidos muy de cerca por vacas lecheras de desecho.
Esta creciente fuente de ingresos ha incrementado el número de vacas lecheras, llegando a un nivel máximo, en comparación a los últimos 34 años, con 9,665 millones de cabezas en junio, de acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Bajo condiciones normales de mercado, podría pensarse que el hato lechero estadounidense estaría bien abastecido de vaquillas de reemplazo. Sin embargo, ocurre lo contrario, ya que el inventario de reemplazos lecheros ha caído a su nivel más bajo desde 1978.
El crecimiento del hato lechero en Estados Unidos se debe, en gran medida, a que muchas vacas de menor desempeño, que tradicionalmente habrían sido desechadas, ahora llevan una valiosa carga en el útero: un becerro cruzado carne sobre leche, que puede venderse por más de 2,000 dólares desde su nacimiento. En muchos casos, estas vacas menos productivas están haciendo que una parte del hato lechero estadounidense se parezca más a una explotación de vacas de carne con recría que a un establo lechero tradicional.
¿Qué significa esto para el establo lechero?
En un informe de CoBank publicado en junio de 2026, proyectamos que el inventario de reemplazos lecheros disminuirá en 796,000 cabezas durante 2025 y 2026. En su mayor parte, 438,800 animales, corresponderán a este año. Aunque algunos podrían cuestionar las cifras específicas, al ajustar nuestro modelo con variables como cambios en el uso de semen, tasas de concepción, pérdidas de gestación y la incorporación de vaquillas a la producción, la realidad es que el inventario de vaquillas de reemplazo continúa reduciéndose.
Debido al aumento en el uso de semen sexado, que genera un mayor número de becerras lecheras, y a una desaceleración en el crecimiento de las ventas de semen de razas de carne a productores lecheros, se prevé que el inventario de reemplazos lecheros aumente en 285,400 cabezas durante 2027. Estos reemplazos, definidos como las vaquillas próximas a incorporarse al hato en producción, registrarían un incremento adicional de 74,900 animales en 2028.
No obstante, tome en cuenta que este aumento acumulado proyectado de 360,200 animales entre 2027 y 2028, no compensará por completo la pérdida conjunta de 796,000 cabezas registrada durante este año y el anterior. Si bien muchos productores lecheros continúan orientándose hacia la producción de más becerros cruzados, como lo demuestra el récord de 8.1 millones de dosis de semen de razas de carne vendidas a productores lecheros estadounidenses el año pasado, otros han optado por producir más reemplazos lecheros. Sin duda, este último grupo sigue siendo minoritario. Sin embargo, para quienes deciden participar en este mercado, los márgenes nunca habían sido tan favorables, ya que el costo de criar una vaquilla ronda los 2,500 dólares, mientras que los reemplazos se venden en subasta entre 3,200 y 4,000 dólares.
Durante un panel en la Convención Nacional Holstein 2026, Cuyler Johnson, administrador del hato de Godfrey Dairy, en Madison, Georgia, informó que durante los últimos siete años su establo de 1,400 vacas ha vendido anualmente el equivalente a tres tractocamiones completos de vaquillas de reemplazo. En el último año esa cifra aumentó a seis embarques, cada uno con un promedio de 36 vaquillas recién paridas de dos años de edad, mientras el establo mantiene una producción promedio de 45 kg de leche diarios por vaca. Bajo este modelo de negocio, Johnson logra vender reemplazos de alta calidad y, al mismo tiempo, conservar las becerras recién nacidas.
Craig Carncross, de Wargo Acres, en Lodi, Wisconsin, describió una estrategia similar. Su establo de 400 vacas vendió 125 vaquillas de reemplazo en 2024, y 95 más al año siguiente. Durante la jornada técnica Holstein “Horizons”, Carncross comentó que recibe, en promedio, tres llamadas al mes de compradores interesados en reemplazos. Suele seleccionar a las vacas del segundo cuartil de su hato, integrado por las que promedian 3.4 kg de sólidos de leche cada una.
Sin embargo, Johnson y Carncross representan la excepción dentro de las tendencias generales del mercado. De costa a costa, la mayoría de los productores lecheros continúa aprovechando la rentabilidad que ofrece la venta de becerros cruzados carne sobre leche. Como consecuencia, la disponibilidad de vaquillas de reemplazo seguirá siendo limitada en el futuro previsible.


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